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No Hay Reto Que Se Le Resista

No hay reto que se le resista

Ana María García, consultora de compras y logística, “El modelo de empresa de K-LAGAN permite una movilidad y variedad laboral imprescindible para mantenerte activa y motivada con lo que haces”

Nuestra ganadora del premio KLG a la Orientación al Cliente, Ana María García, sabe sacar de todas las situaciones la parte positiva y quedarse con lo mejor. Virtud que la ha ayudado a encajar mejor estar fuera de casa y de los suyos todas las veces (y han sido muchas) que ha tenido que desplazarse a otros países por motivos profesionales.

Tras una larga trayectoria trabajando en las áreas de Logística y Compras de diferentes empresas, Ana María decidió aceptar el reto que le propuso K-LAGAN hace tres años de trasladarse a Alemania a trabajar en un proyecto que, en principio debía ser por seis meses, pero se fue prorrogando y su estancia allí se alargó hasta dos años y tres meses. “No me costó tomar la decisión porque en un principio era para unos meses y ya había vivido en Alemania cuando era pequeña durante cinco años. Además mi nivel de alemán es prácticamente nativo y también había trabajado anteriormente en empresas alemanas. Pero sí que es verdad que, si de entrada me hubieran planteado que serían más de dos años, quizá no lo hubiera hecho. Y me hubiera equivocado, puesto que ahora estoy muy contenta con la experiencia que viví durante ese tiempo en Alemania”.

Aunque la más extensa, ésta no ha sido la única experiencia internacional de Ana María “en todos los trabajos en los que había estado siempre había tenido que viajar mucho: Brasil, Italia, Alemania, Polonia…, porque trabajaba con proveedores internacionales, sin embargo, nunca me había planteado trabajar en el extranjero, porque ya tenía mi vida y mi familia en Zaragoza”. Su espíritu inquieto y curioso, en cambio, le hizo decidirse a aceptar el reto K-LAGAN de irse a trabajar a Alemania. Después de esta experiencia, y de su posterior vuelta a España para trabajar en otros dos proyectos, primero en Sant Andreu de la Barca (Barcelona) y después de nuevo en su ciudad natal Zaragoza, Ana María se siente muy satisfecha de la proyección internacional y del dinamismo laboral que le ha permitido KLG: “El modelo de empresa de K-LAGAN permite una movilidad y variedad laboral imprescindible para mantenerte activa y motivada con lo que haces. Al ser una persona muy activa y curiosa a la que le aburre la cotidianidad, agradezco no estar en una empresa con unos puestos de trabajo parcelados sin posibilidad de moverse y crecer, como pasa muchas veces en otras empresas. Creo que desempeñar siempre la misma función es trabajar en modo automático y esto, por una parte acomoda y, por otra, desmotiva. Y no hay peor losa que trabajar desmotivado.”

“De cada empresa y de cada proyecto se puede aprender” afirma convencida Ana María. Durante el proyecto en el que trabajó en Alemania fue responsable de las compras para 20 plantas logísticas de la empresa en diferentes países (Alemania, Sudáfrica, Bélgica, Polonia, Eslovaquia, Chequia…), llevó a cabo importantes negociaciones con directores de ventas de grandes multinacionales de transporte y logística. Como Project Manager trabajando en una multinacional de equipos de automoción en Sant Andreu de la Barca (Barcelona) quizá no desarrolló tanto sus competencias y el nivel de responsabilidad e internacionalidad no era el mismo que en el proyecto alemán, pero en cambio, se sintió más arropada por los compañeros de trabajo, conoció a más k-laganers y pudo participar en las actividades que se desarrollaban desde K-LAGAN.

En su proyecto actual también del sector automoción en su ciudad, Zaragoza, se encarga de dar soporte en las redirecciones de componentes desde la planta madre en Zaragoza a las otras plantas que tiene la empresa en otros países. “Se trata de negociar unas buenas condiciones, descuentos en volúmenes de ventas, contratos de servicios de transporte a proveedores tanto genéricos como locales y, para eso, se necesita un buen discurso, saber hablar, escuchar y convencer” y es que, a Ana María, don de gentes no le falta.

A pesar de echar de menos el mar y el calor mediterráneo de Barcelona, está muy contenta de haber vuelto a Zaragoza, a su casa y con su familia. Y también nos habla de esa otra familia que ha formado con el resto de k-laganers que trabajan junto a ella y de la que ha asumido el rol de coordinadora: “al contrario de lo que me pasaba en Alemania, donde se separa el trabajo de las relaciones personales, aquí siento que no estoy sola en la empresa, sino que formo parte de un equipo al que pertenezco. Por eso no me costó nada asumir este rol de coordinadora KLG cuando entra un nuevo trabajador de K-LAGAN a formar parte del equipo. Se necesita a alguien que le facilite la incorporación poniéndole al día y, al mismo tiempo, dar apoyo al Manager, quién por razones logísticas evidentes no puede estar siempre presente aquí en Zaragoza

Por su dedicación y gran capacidad de anteponer siempre los objetivos de K-LAGAN y del cliente a los suyos propios, Ana Maria ha sido una indudable merecedora del premio KLG a la Orientación al Cliente. Incluso cuando estaba en Alemania nunca “tiró la toalla” y se mantuvo comprometida con KLG, con el cliente y con el proyecto. Para ella recibir el premio fue toda una sorpresa que no se esperaba “siento mucha satisfacción al ver mi trabajo reconocido y agradezco a todo el equipo KLG por haberme elegido”.

La actividad y dinamismo que necesita Ana María en el terreno laboral, contrasta con la tranquilidad que busca en sus ratos libres, donde se deja llevar por la lectura, el cine o las series de televisión. “En mis ratos libres siempre tengo un libro entre manos, ya sea en español, inglés o alemán, para ejercitar los tres idiomas. Y cuando no estoy enganchada a un libro lo estoy a las series o, sino, me doy un respiro para ver una buena película en el cine o en casa con la familia”.

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