¿Por Qué No Acudir A Una Entrevista?

¿Por qué no acudir a una entrevista?

Suena el teléfono. Se trata de una llamada inesperada. Al otro lado, una voz desconocida pero cordial me pide que le dedique unos minutos. ¿Quién es? ¿Qué quiere? ¿De dónde ha sacado mi número? Se trata de un/a headhunter, cazatalentos, recruiter, stalker,… ya no sé qué nombre darle a esa persona que ha investigado en las redes y, tras una búsqueda exhaustiva repleta de palabras clave, ha dado conmigo.

Yo no busco trabajo, no tengo tiempo para hablar, estoy bien en mi empresa, no me interesa un cambio profesional… ¿o sí? ¿y si es la oferta de mi vida? ¿y si me van a proponer el proyectazo que tanto he esperado? ¿y si me van a ofrecer una evolución profesional? ¿o mejorar mis condiciones salariales? ¿y si…? ¿y si…?

Mientras mil preguntas asaltan mi mente, mi interlocutor sigue hablando y me dejo llevar por sus palabras. Quiero saber, quiero tener más detalles que no se resuelven fácilmente en una primera y breve llamada.

Me invitan a una entrevista ¿por qué debería ir? No tengo tiempo, es complicarse demasiado, que me digan todo ya o soy capaz de colgar. ¿Por qué he tenido que atender la llamada?

Sin embargo, dentro de un proceso de selección serio y profesional, qué menos que vernos las caras y hablar tranquilamente ¿no? De acuerdo, acepto, confirmo mi disponibilidad para acudir a la entrevista y me convenzo de que no pierdo nada en ir.

Como candidatos/as, en muchas ocasiones, plantearnos el cambio profesional siempre asusta, sobre todo cuando no estamos en búsqueda activa y nos contactan de forma inesperada. En realidad, que se fijen en nosotros/as ya es algo muy positivo; significa que estamos bien posicionados/as en las redes, que nuestro perfil es atractivo, tenemos conocimientos interesantes para las empresas y podemos aspirar a nuevas oportunidades.

¿Por qué entonces debería ir a una entrevista de trabajo cuando no estoy buscando? Bien, primero de todo para conocer, sí, conocer qué hay en el mercado, qué proyectos se están desarrollando en otras compañías, con qué herramientas y cómo trabajan y, sobre todo, qué puedo aportar y qué me falta para desempeñar ese puesto. Puedo aprovechar esta información para saber qué hay del otro lado y validar si es más motivador que lo que hago a día de hoy. ¡Quizás me sorprenda! Y por supuesto, aunque ir a la entrevista no me garantiza que vaya a ser la persona seleccionada, me va a ayudar a ser consciente de mis capacidades y limitaciones, lo que el mercado demanda y en qué puedo mejorar.

Acudir a una entrevista de trabajo no me compromete tampoco a aceptar una propuesta si no estoy seguro de ello, pero me ayudará a ampliar horizontes, a posicionarme, a entender por qué me han contactado, qué se espera de mí y qué recorrido podría tener.

El mercado laboral está lleno de oportunidades y, en K-LAGAN, al colaborar con sectores tan diversos y desarrollar proyectos tan innovadores y de distinta índole, todavía podemos ir más allá. Tenemos la suerte de poder entrevistar a las personas, no sólo para ofrecerles un proyecto determinado y que la respuesta sea “sí o no”, sino para investigar su perfil y motivaciones y ofrecerles el proyecto que realmente se ajuste a sus aspiraciones.

Estés en búsqueda o no, te asuste el cambio o quieras aventurarte, te sientas cómodo/a en tu empresa o desees marcharte. ¿Por qué no acudir a una entrevista y hablar?

Escrito por Cristina MorenoCristina Moreno

Talent Acquisition Global Manager