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Escritor De Vocación Y DevOps De Profesión

Escritor de vocación y DevOps de profesión

Álvaro Gutiérrez, técnico DevOps, “Estamos aquí para darlo todo, saltar a las trincheras y pelear en todos los aspectos”

Creador de la imagen de nuestros valores y premio KLG a la “Comunicación”, Álvaro Gutiérrez, de 31 años, ciclo superior en Desarrollo de Aplicaciones, es un claro ejemplo de persona multidisciplinar, que tanto desarrolla aplicaciones .NET, como escribe y publica una novela, se aventura en el diseño gráfico o crea un videojuego.

Desde sus inicios en el departamento de informática de Diagonal Company, tuvo claro que para avanzar profesionalmente tenía que ser ambicioso. Conformarse trabajando con una tecnología ya muy obsoleta no le permitiría desarrollar sus competencias y descubrir nuevas oportunidades en el terreno de la programación. Es por ello que se sintió muy identificado con el concepto de ambición de K-LAGAN “sé ambicioso en lo que haces, con tus objetivos y destrezas, no te limites y siempre busca más allá, es un discurso que me gustó mucho y me animó a unirme al proyecto que me planteaba la empresa”.

Entró a trabajar en K-LAGAN como desarrollador de sistemas con un cliente del sector industrial, donde “fui encontrando mi lugar en DevOps”. “A pesar de encontrar allí mi orientación profesional, las condiciones que me exigían no me gustaban, por lo que pedí el traslado.” A partir de esta mala experiencia y de la insistencia del cliente en mantener ciertas políticas de trato con los trabajadores que no están en absoluto de acuerdo con nuestra filosofía, K-LAGAN decidió, por su parte, dejar de colaborar con ese cliente. Álvaro se muestra muy satisfecho con el trato recibido entonces “la implicación de mi manager en todo el proceso hizo que me sintiese muy valorado. Me sorprendió gratamente el trato y más conociendo cómo funcionan <las cárnicas> en España. Se me ofreció una alternativa en otro cliente como DevOps y allí me integré perfectamente.”

Una vez incorporado como consultor en el departamento de CRM en la multinacional dedicada a la administración de recursos humanos, Álvaro puede dedicarse plenamente al desarrollo técnico DevOps, que como él mismo explica “es una posición muy transversal, colaboras a todo y con todos, empujando para que todos los proyectos salgan adelante” “Es un mundo apasionante pero que al mismo tiempo demanda mucho de uno mismo”. El trato directo con el cliente, además, le pide estar alerta continuamente, solucionando los errores que puedan surgir en el día a día “Estamos aquí para darlo todo, saltar a las trincheras y pelear en todos los aspectos”.

Su espíritu inquieto, a la vez que comprometido con la empresa, le alentó a participar en el Concurso de Valores que organizó K-LAGAN la primavera del 2014. Sorprendentemente, después de suspender el concurso por falta de participación, Álvaro envió un email transmitiendo su pesar por el fin del concurso ya que consideraba que “era una iniciativa muy buena y divertida y además ya tenía algún boceto hecho para representar los cuatro valores de la empresa.” Los bocetos que envió Álvaro plasmaban perfectamente la esencia de cada uno de los valores, por lo que se le animó a terminar con su diseño. Sorprendió con un fantástico resultado de 4 posters de diseño minimalista y jugando con tres tonos de colores por los que él mismo se siente muy satisfecho “Sin apenas conocimientos en ilustración, en 3 meses los pude tener terminados, quedando muy contento con el resultado. Y es un placer poder verlos ahora mismo en las oficinas de K-LAGAN y sentir que formo parte de la imagen de la empresa”.

El grado de implicación de Álvaro no solo en los concursos, sino también con todas las actividades organizadas por K-LAGAN, lo hizo merecedor del premio KLG a la “Comunicación”. Una distinción para él inesperada pero que agradeció muchísimo “de pie delante de todos los compañeros y compañeras recogiendo el premio durante la cena de navidad, es cuando me di cuenta de cómo ha crecido la empresa, de la fuerza que hay detrás y de lo humilde que me sentí siendo el premiado viendo todo el resto de gente delante de mí, aunque pueda sonar paradójico.”

Preguntado por su opinión acerca de las actividades solidarias emprendidas por la empresa, Álvaro destaca “sentirse muy alineado con KLG en estas iniciativas que presentan un valor añadido a la rutina diaria de trabajo y que la empresa no está obligada a organizar. Sin embargo, reinvertir el beneficio logrado por la empresa en actos solidarios y de voluntariado es un esfuerzo que como trabajador agradezco”.

La faceta técnica de Álvaro como ingeniero informático la complementa con una parte más humanista, la escritura. Asegura que su vocación desde siempre ha sido querer ser escritor “siempre me ha quemado por dentro la necesidad de escribir”, pero que “para no pasar hambre tuve que abrazar la tecnología y convertirme en un DevOps”, bromea. Con una novela ya publicada, “El corazón de la nación” e infinidad de relatos cortos escritos y algunos publicados en revistas, como los dos relatos de ciencia-ficción “El ingenio ícaro” y “El jardín de la relojería” publicados en la Revista Valinor, Álvaro se fuerza a continuar el ritmo, a seguir escribiendo, y ya tiene en proceso la secuela de su primera novela.

Conocedores de la vocación de Álvaro por la escritura, recientemente se le ha propuesto formar parte del blog corporativo de K-LAGAN, del que se prevé su lanzamiento en las próximas semanas. Aceptó formar parte de inmediato, puesto que la considera “una iniciativa conjunta perfecta que dará muchos ecos a la empresa y ayudará a fortalecer nuestra imagen online y a empezar a convertirnos en un referente de conocimiento”. Tanto la escritura creativa como la técnica son para él “dos formas excelentes para poder comunicarme y seguir con mi afición por la escritura”. “Y es que todo lo que escribo me apasiona, creo que es imprescindible estar implicado en lo que dices y como lo dices para poder transmitirlo bien”.

Finalmente, le preguntamos a Álvaro por una curiosidad que encontramos en su Linkedin y que nos sorprendió por tratarse de una vertiente más en su perfil tan multidisciplinar: el desarrollo de un videojuego en 24 horas. “Se trata de un reto que me autoimpuse para conseguir un trabajo, ya que en mis inicios tuve ganas incluso de ser desarrollador de videojuegos, pero que al final, a pesar del esfuerzo y de haber sido aceptado, rechacé el trabajo por unas condiciones que no me convencían”. “Desde entonces creo que cosa que me proponga, cosa que puedo conseguir”, afirma convencido pero sin querer que suene arrogante.

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